Mostrando entradas con la etiqueta Formación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Formación. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de junio de 2012

La Formación fuera del puesto de trabajo

En muchas ocasiones las sesiones de formación son más provechosas cuando se se celebran fuera del recinto de la empresa, pues así se logra que los empleados se concentren mejor en los temas, no se distraigan con interrupciones a veces inevitables  y se sientan transportados por completo al asunto que van a tratar.  Otras veces, en cambio, es imposible disponer en la empresa de las condiciones e instalaciones que requiere la moderna formación.  Por último, en determinados casos es obligado asistir a otros centros para adquirir conocimientos específicos, o bien el tipo de formación es de índole personal y debe adquirirla el empleado dentro de su tiempo libre.  Todos estos tipos de formación se agrupan en unos cuantos formas de enseñanzas, que se exponen a continuación:



CURSILLOS  IMPARTIDOS POR PROVEEDORES.  Los proveedores cuentan muchas veces con cursillos de formación para sus clientes, bien como forma de introducir  sus productos en el mercado, bien como complemento a esa introducción.  Las empresas deben aprovechar estos cursillos para que el personal adquiera ciertos conocimientos sobre las nuevas técnicas necesaria para su comprensión, aunque esté enfocada   desde un punto de vista práctico.

PELÍCULAS  DIDÁCTICAS.  La enseñanza puede impartirse pro medio de películas, sobre todo cuando no se dispone de los elementos físicos que se desea estudiar.  Este medio permite conocer los equipos, el modo de empleo,  las operaciones manuales y el ambiente,  todos ellos muy difíciles de representar por otros medios.

CURSILLOS DE FORMACIÓN DE LA EMPRESA.  Muchas veces interesa, aun tratándose de cursillos impartidos por la empresa, que los receptores de la formación se convierten en un lugar distinto del trabajo, sobre todo cuando deban realizarse durante varios días.  Para que la formación resulte más provechosa, suelen elegirse lugares tranquilos, como un hotel situado en un lugar aislado.

CURSILLOS IMPARTIDOS POR EMPRESAS ESPECIALIZADAS.  En la actualidad hay en el mercado empresas que imparten cursos de formación en temas culturales, técnicos o empresariales, a los que puede resumirse cuando la empresa propia no dispone de medios para facilitarlos directamente o bien entiende que le resulta menos  gravoso.  Otras veces, el número de asistentes previsto es tan pequeño que resultará antieconómico organizar un cursillo.  Por el contrario, en los cursos a cargo de empresas ajenas pueden inscribirse alumnos procedentes de distintas compañías con la ventaja adicional de que todo ellos se relacionarán entre sí y, con sus diferentes puntos de vistas,  comprenderán mejor el papel que desempeñan en sus respectivas empresas.

LA FORMACIÓN A DISTANCIA.  Este recurso tiene la ventaja de ahorrar tiempo,  un factor clave de la vida empresarial.  Evitar desplazamiento y poder acomodar el horario de estudio a las propias necesidades hacen de ésta una buena alternativa. Es verdad que, aunque en desarrollo en los últimos tiempos, no se un medio que goce aún de gran prestigio.  En la selección del curso estará entonces la clave de su provecho. Por otro lado,   la flexibilidad en la aplicación exige cierta autosuficiencia por parte del usuario, una mayor organización y responsabilidad respecto del proceso de aprendizaje.  A la hora de optar por esta alternativa  se deberá tener en cuenta el diseño del programa de formación,  la organización administrativa que asegure la entrega de materiales y comunicación a los participantes y la selección de tutores.

ENSEÑANZA EN CENTRO OFICIALES.  En este apartado se incluye todo tipo de formación a cargo de centros de formación profesional, escuelas técnicas y universidades. En todos estos centros, donde la enseñanza es aplicable a más de una especialidad  y a diversas empresas, los empleados pueden adquirir conocimientos generales que los preparen mejor para un mayor número de cometidos.  La empresa debe estimular entre su personal la asistencia a estos cursos, y ayudarle por medio de una compensación parcial de sus gastos.  

miércoles, 30 de mayo de 2012

Formación

UN NUEVO CONCEPTO DE FORMACIÓN.

La formación entendida como acción permanente se ha consolidado en todas las actividades y sectores socioeconómicos; desde las industrias, los sercvicios, las profesiones liberales, las ofertas recreativas y los espacios culturales hasta el mundo de la vida doméstica.  La aceleración tecnológica en el campo de la  robótica, de la computación y en el ámbito de las comunicaciones ha obligado a muchas empresas a hacer importantes movimientos en sus departamento de personal y, aún así, muchos de sus empleados han quedado en la calle debido a caída de competitividad  en su rendimiento profesional.

El aumento de la complejidad tecnológica que se desarrolla dentro del ámbito económico señala la necesidad de trabajar de forma interdisciplinaria, abriendo un terreno que la automatización hasta ahora reinante había mantenido cerrado.   La formación es entonces un medio eficaz para dar respuesta a este nuevo escenario, de tal modo que el trabajo en equipo, la familiarización con técnicas y dinámicas diferentes de las propias áreas, el establecimiento de vías recíprocas de información y comunicación, la dirección de grupos y, por su puesto, cualificación tecnológica son los objetivos centrales de su propuesta.



La implementación de planes  de formación contribuyen no sólo a la transmisión de los conocimientos estándares sino que son un medio privilegiado de cristalización y aprovechamiento de la experiencia,  optimizando un saber hacer que los propios profesionales han ido construyendo en sus puesto de trabajo, al estar en contacto con procesos tan diversos como pueden ser los de organización, planificación, apoyo logístico,  técnico o didáctico, en la elaboración de programas, etc.

Se trata entonces de hacer de la formación un recurso al servicio de las empresas y organizaciones.  Para ello, se hace necesario que la empresa posea un programa de formación para sus empleados.  Como en la actividad empresarial, también en éste debe existir una planificación previa, la evolución futura de la compañía será, como siempre, el factor determinante de los programas que se hayan  de establecer.  Por ejemplo, si se han previsto unos cambios tecnológicos radicales en los próximos años, será necesario crear unos programas que enseñen las nuevas tecnologías a los empleados, de modo que, al producirse la llegada de los nuevos sistemas, la planilla esté preparada para adoptarlos con sólo los necesarios reajustes.

En cambio, si la compañía está en expansión  y lo único que va necesitar es que los empleados de mayor confianza ocupen los puestos directivos,  habrá que establecer programas de enseñanza de las técnicas de dirección para los empleados con aptitudes  para tales plazas.  El análisis del potencial humano será necesario tanto en un caso como en otro.   Concebido así el proceso de formación de la planilla, constituye una actividad constante dentro de la empresa.  Sí ésta tiene la magnitud suficiente, está claro que hace existir  un departamento especializado que se haga responsable de esta tarea.  Si la empresa si es algo menor,  esta función se puede integrar en el departamento de personal.  Por último, en el caso de las pequeñas empresas, será la propia dirección la que se debe asumir la responsabilidad.